Síndrome de Reiter

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Qué es

El síndrome de Reiter es una afección que atañe a los ojos causando conjuntivitis y/o uveítis; a las articulaciones provocando artritis reactiva, a la uretra y, en ocasiones menos frecuentes, también a la piel, causando lesiones cutaneomucosas.

Algunas de las regiones afectadas pueden presentar hinchazón e inflamación y esto suele ser en respuesta a otras infecciones que están presentes en el organismo.

Este síndrome se produce con mayor frecuencia en hombres menores de 40 años.

Causas

El origen exacto de esta enfermedad es desconocido, pero pueden considerarse como posibles causas las siguientes:

  • Puede surgir después de una infección de uretra provocada por mantener relaciones sexuales sin protección. Se considera un síndrome secundario de enfermedades como la clamidia.
  • Es posible que tenga su origen en una infección intestinal generada por una intoxicación alimentaria. En este caso, se produce como afección secundaria de enfermedades como la infección por la Shiguella (causada por una bacteria que afecta a los intestinos) o la salmonelosis.
  • Genéticamente puede que una persona sea más propensa a contraer la afección que otras, sobre todo en los casos en los que algún familiar haya sufrido el síndrome previamente.

En términos generales, es extraño que la sufran niños pequeños, pero se puede presentar en los adolescentes.

Síntomas

Dentro de los síntomas característicos del síndrome de Reiter, los urinarios son los que aparecen durante los primeros días o semanas tras comenzar la infección y se caracterizan por:

  • Dolor o dificultad a la hora de orinar, produciéndose una secreción uretral en el hombre y cervicitis en la mujer. Además, la cistitis, la hematuria y la proctitis pueden estar presentes.
  • Es frecuente, además, la presencia de dolor en el extremo del pene, los escalofríos o el aumento en la frecuencia urinaria.

Puede presentarse, además, fiebre baja y ardor o enrojecimiento del ojo (conjuntivitis) durante las semanas siguientes.

Mujer echando gotas a los ojos.

Los ojos son una de las zonas afectadas por este síndrome.

En cuanto a los síntomas que afectan a las articulaciones del paciente se encuentran:

  • Dolor en los talones o en el tendón de Aquiles.
  • Molestias en las articulaciones de carga, como son la cadera, la rodilla, el tobillo o la región lumbar.
  • Además, los pacientes suelen alegar dolores en un solo lado del cuerpo o en más de una articulación.

Por otro lado, algunas personas también han descrito úlceras no dolorosas en la mucosa oral, la lengua, el paladar, los labios o el glande. Otros síntomas comunes son la pérdida del peso, falta de apetito o fatiga.

Prevención

Los métodos de prevención de esta enfermedad son los siguientes:

  • Evitar las infecciones de transmisión sexual, ya sea por abstinencia o por la práctica de sexo seguro.
  • Se recomienda que los pacientes se realicen pruebas de clamidia u otras infecciones similares para evitar que degeneren en el síndrome de Reiter.
  • Lavarse las manos antes de comer o cocinar alimentos.
  • Consumir alimentos que reúnan las condiciones de salubridad necesarias para que no puedan provocar infecciones intestinales.
  • Evitar la rigidez en músculos y articulaciones con la realización de actividad física continua. 

Tipos

Actualmente, no se ha llevado a cabo una clasificación de este síndrome.

Diagnóstico

Los especialistas no disponen de exámenes específicos para diagnosticar este síndrome. Sin embargo, las pruebas que ayudarán a confirmar la existencia del síndrome incluyen un análisis de los factores de riesgo, posibles antecedentes del paciente de infecciones de transmisión sexual y una exploración física que muestre signos de conjuntivitis o úlceras cutáneas.

Para completar el diagnóstico, el especialista realizará las siguientes pruebas:

  • Antígeno HLA-B27: Es un examen de sangre empleado para buscar una proteína específica que se encuentra en la parte superficial de los glóbulos blancos y que ayuda al sistema inmunitario del organismo a diferenciar entre sus propias células y posibles sustancias extrañas.
  • Radiografía de las articulaciones: Tanto de rodilla, hombro cadera, muñeca o cualquier articulación afectada.
  • Análisis de orina.
  • Velocidad de sedimentación globular (VSG): Que se encarga de medir el grado de inflamación de determinadas regiones del cuerpo.

Tratamientos

El tratamiento de esta infección se basa en aliviar los síntomas que desencadena. Por lo tanto, en primer lugar, el especialista debe tener en cuenta la inflamación articular del proceso y la prevención de ataques de artritis.

De forma general, se prescribe reposo al paciente mientras haya inflamación de las articulaciones. Si ésta se produce en la rodilla, se suele recomendar el uso de muletas y fisioterapia posteriormente para la recuperación total de la movilidad.

En el caso de que sea causa de una infección de transmisión sexual como clamidia, se tratará al paciente con antibióticos.

Por otro lado, el especialista recetará antiinflamatorios y analgésicos. El tratamiento con corticoides sólo está indicado si la inflamación persiste durante un periodo amplio de tiempo.

Por último, para el caso de la conjuntivitis, no existe una terapia específica, a no ser que se produzcan complicaciones y se convierta en un problema oftalmológico más grave.

Otros datos

El síndrome de Reiter es una infección que puede desaparecer en unas  pocas semanas, pero también puede prolongarse meses.

Los síntomas pueden volver a manifestarse pasados los años y esto sucede en la mitad de las personas que padecen la enfermedad.

En raras ocasiones, pero posibles, se producen repercusiones en el ritmo cardiaco o en la válvula aórtica del corazón.

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