La medicina de longevidad se extiende en la atención médica privada

La práctica clínica de prevención crece con la apertura de centros y unidades especializadas en hospitales. El objetivo es llegar a la vejez con vitalidad, autonomía y buena salud Por - -

De qué nos sirve vivir más años si no tenemos calidad de vida? Valeria Ramos, directora médica de Age Reversal, interpelaba así a una audiencia expectante durante la inauguración de la unidad de longevidad del hospital privado Memorial Publio Cordón. Y después de describir las alteraciones en el organismo que provoca el estrés, la falta de sueño, la malnutrición, el sedentarismo o simplemente el desconocimiento de la propia genética, lanzaba que la clave está en anticiparse: conocer el estado de salud en profundidad, de forma personalizada, para pronosticar enfermedades y retrasar su aparición o ralentizar su progresión si se detecta alguna durante las pruebas diagnósticas.

Aunque, ¿esta medicina preventiva, hoy de moda pero que se estudia desde hace décadas, evita el envejecimiento? No, responde tajante por teléfono el doctor Manuel Castillo, experto en el área y profesor emérito de Fisiología Médica de la Universidad de Granada. “Es un fenómeno inevitable, aunque podemos influenciarlo para bien o para mal”, advierte, sobre todo por las falsas expectativas creadas a veces en torno a esta práctica.

¿Esto qué significa? “Tenemos marcadores que revelan nuestra edad real, que muchas veces no se corresponde con la cronológica, la que marca nuestra fecha de nacimiento, y que miden la velocidad con la que estamos envejeciendo. Incluso, algunos lo indican por órganos: a nivel del riñón, del pulmón o del corazón; demostrado científicamente”, explica. “Más que sumar años, el objetivo es vivir los que tengamos que vivir con buena salud”, insiste, quien participará este sábado 17 en el VI Congreso Nacional de Clínicas Dorsia en el Auditorio Rafael del Pino de Madrid.

Abordaje

El estilo de vida es el principal condicionante de la aceleración del deterioro, apunta, ya que los factores genéticos contribuyen solo un 20%. “La suerte también: un accidente o la covid agiliza el proceso, o la actitud: si se ve como una etapa de decrepitud, así se vivirá”, cree. E insta a empezar estos estudios a los 20-30 años, que es cuando se deja de crecer y se comienza a perder capacidad funcional. “La responsabilidad la asume el paceinte”, añade.

Age Reversal, fundada por el neurocirujano José Hernández Poveda en 2024 y con clínicas también en Mallorca y Barcelona, tiene unos 200 pacientes en España, de entre 19 y 85 años. “Las enfermedades que más detectamos son las cardiovasculares y metabólicas, que suelen presentarse juntas; estenosis [bloqueo] de arterias coronarias en más de un 70%-80% de los casos, sin estudio previo y que conllevan a un alto riesgo de infarto”, amplía Ramos por correo.

La primera consulta es exhaustiva, suele durar unas cuatro horas. “Estudiamos la biología de cada persona”, concretaba el doctor Poveda en la apertura. Cribados, resonancias de cuerpo entero, biomarcadores, pruebas de fuerza –“tener masa muscular” es vital, alertaba– y de la capacidad cardiorrespiratoria, uso de la inteligencia artificial y la realidad aumentada para detectar riesgos en el cerebro, como el alzhéimer, o manchas en la piel y el pulmón, y estudios genéticos –“todo el mundo debería hacerse uno alguna vez en la vida”, animaba–.

No solo se limita a la entrega de un informe diagnóstico. La terapia, cuyo coste de membresía es desde los 10.000 euros al año, implica un plan personalizado de 12 meses que modifica hábitos y ayuda a gestionar las emociones, seguimiento periódico y acceso a una infraestructura y un equipo de médicos multidisciplinar al estar en el caso de Madrid en un hospital.

Si bien los médicos dan recomendaciones generales a los pacientes para mejorar su salud y prevenir patologías y cada vez hay más cribados para ciertos colectivos, esta práctica clínica y de bienestar individualizada no está aún extendida en el sistema público español. Es una tendencia que crece en la sanidad privada, aprovechando el inminente envejecimiento de la población. Quirónsalud es otro de los grandes grupos que apuesta por este enfoque y Viamed, que abrió este mes un centro en la capital, Vault Longevity. La cuestión ahora es cómo garantizar la universalidad. Castillo lo tiene claro: “Hay que democratizar el acceso, poner el foco en la prevención”, zanja.

Planes de crecimiento

Age Reversal. La compañía, con pacientes que provienen también de Portugal, Andorra, Europa, México y Estados Unidos, busca consolidar su presencia en España con la inauguración de una clínica propia en Barcelona y Latinoamérica en el punto de mira. Además, están abiertos a establecer alianzas con instituciones sanitarias que compartan esta visión, informan. Su modelo es privado, pero dicen que están dispuestos a estudiar vías que amplíen el acceso.

Viamed Salud. “Creemos que la longevidad responde a un cambio demográfico y a una nueva forma de entender la salud y la vida que queremos tener cuando seamos mayores”, declaran desde Vault. El grupo quiere afianzar primero su modelo en Madrid y luego lanzarlo a otras ciudades, “pero no es prioridad ahora”. Dirigido a adultos a partir de 40 años, su modelo es también de pago directo, aunque hay partes del tratamiento que se pueden cubrir con los seguros de reembolso, detallan. “No descartamos en el futuro explorar fórmulas con aseguradoras o empresas que quieran ofrecer este enfoque a sus equipos directivos”, avanzan.

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