El próximo 12 de agosto España será uno de los mejores lugares del mundo para contemplar el eclipse total de Sol, un acontecimiento astronómico excepcional que atraerá a miles de personas a miradores, espacios naturales y puntos estratégicos repartidos por buena parte del país. Sin embargo, junto a la expectación, las organizaciones sanitarias han querido lanzar un mensaje unánime: observar el eclipse sin las medidas adecuadas puede provocar lesiones irreversibles, especialmente en la retina.
En los últimos días, diferentes sociedades científicas, colegios profesionales y expertos en salud ocular han difundido recomendaciones para minimizar los riesgos asociados a este fenómeno. Aunque cada entidad pone el foco en aspectos concretos, todas coinciden en una idea: la prevención es la mejor herramienta para disfrutar del eclipse de forma segura.
La retina, el principal riesgo
La advertencia más repetida por los profesionales sanitarios tiene que ver con la salud ocular. Tanto la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) como el Consejo General de Enfermería (CGE), la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica (SEEOF) y especialistas de Cinfa recuerdan que mirar directamente al Sol, incluso durante unos segundos y aunque esté parcialmente oculto por la Luna, puede producir una retinopatía solar, una lesión fotoquímica de la retina que puede dejar secuelas permanentes.
Los expertos insisten en desmontar una de las falsas creencias más extendidas: que el eclipse reduce el peligro de la radiación solar. Precisamente el oscurecimiento del cielo favorece que muchas personas mantengan la mirada fija sobre el Sol durante más tiempo, sin notar molestias inmediatas, mientras la radiación ultravioleta e infrarroja continúa alcanzando la retina y puede ocasionar daños irreversibles. Además, recuerdan que la lesión no suele provocar dolor en el momento de la exposición y que los síntomas pueden aparecer horas después o incluso al día siguiente, manifestándose con visión borrosa, manchas oscuras, deformación de las imágenes, fotofobia o alteraciones en la percepción de los colores.
Solo sirven las gafas homologadas
Existe otro consenso absoluto entre las organizaciones consultadas: la única protección válida para observar el eclipse son las gafas homologadas específicamente para este uso y certificadas conforme a la norma ISO-2:2015.
Los profesionales desaconsejan recurrir a gafas de sol convencionales o a soluciones caseras, como radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos, CDs o cristales de soldador, ya que ninguno de estos sistemas bloquea la radiación dañina. Asimismo, advierten de que tampoco debe observarse el eclipse a través de cámaras, telescopios o prismáticos sin los filtros específicos, ya que estos dispositivos concentran la radiación y multiplican el riesgo de lesión ocular.
Desde el ámbito de la enfermería también recomiendan comprobar que las gafas se encuentran en buen estado antes de utilizarlas, verificar que la certificación aparece impresa en el propio producto o en su embalaje y colocarlas antes de dirigir la mirada hacia el Sol, retirándolas únicamente cuando se haya apartado completamente la vista.
Calor, desplazamientos y prevención
Las advertencias no se limitan a la salud visual. SEMES recuerda que el eclipse se producirá en pleno mes de agosto y que muchas personas permanecerán durante horas al aire libre o recorrerán largas distancias para situarse en los mejores puntos de observación. Esta combinación incrementa el riesgo de sufrir golpes de calor, deshidratación o incidentes durante los desplazamientos.
Por ello, recomiendan planificar con antelación el lugar desde el que se seguirá el fenómeno, evitar desplazamientos de última hora, elegir zonas seguras y no detener el vehículo en lugares no habilitados para contemplar el eclipse. También aconsejan mantenerse bien hidratado, utilizar ropa ligera, gorra y protector solar, buscar sombra siempre que sea posible y prestar especial atención a menores, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.
Precisamente los niños constituyen uno de los colectivos sobre los que ponen el foco varios expertos. Desde Cinfa recuerdan que su curiosidad puede llevarles a intentar observar el eclipse sin protección y que, además, sus ojos son más sensibles a la radiación ultravioleta, por lo que recomiendan una supervisión constante durante todo el fenómeno.
Cuándo acudir a un profesional sanitario
Las sociedades científicas coinciden también en la importancia de actuar con rapidez si aparecen síntomas compatibles con una lesión ocular tras la observación del eclipse.
Visión borrosa, manchas oscuras en el campo visual, pérdida de agudeza visual, deformación de las imágenes o una sensibilidad excesiva a la luz son algunos de los signos que deben motivar una valoración médica. Los expertos recomiendan proteger los ojos de la luz, evitar frotarlos o utilizar colirios sin prescripción y acudir cuanto antes a un servicio de Urgencias o a un especialista en Oftalmología para valorar el alcance de la lesión
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