Millones desarrollan daño hepático por obesidad, diabetes y ultra procesados. El hígado graso no alcohólico ya preocupa a médicos de todo el mundo
Durante años, la cirrosis fue relacionada casi exclusivamente con el consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, especialistas alertan sobre el aumento de la cirrosis no alcohólica, una enfermedad vinculada con obesidad, diabetes, mala alimentación y sedentarismo.
La enfermedad aparece cuando el hígado acumula grasa en exceso, provocando inflamación y cicatrices que dañan progresivamente el órgano. Lo más preocupante es que puede avanzar durante años sin causar síntomas evidentes.
Factores de riesgo más comunes
- Obesidad
- Diabetes tipo 2
- Colesterol y triglicéridos elevados
- Dietas altas en azúcares y grasas
- Sedentarismo
Señales de alerta
Cuando la enfermedad progresa pueden aparecer:
- Fatiga constante
- Dolor abdominal
- Náuseas
- Hinchazón
- Piel y ojos amarillos
Cómo prevenirla
Especialistas recomiendan:
- Mantener un peso saludable
- Reducir refrescos y ultraprocesados
- Hacer ejercicio regularmente
- Dormir bien
- Controlar glucosa y colesterol
Diversos estudios indican que perder entre 7% y 10% del peso corporal puede mejorar significativamente la grasa acumulada en el hígado.
La detección temprana puede evitar daño irreversible, por lo que los chequeos médicos periódicos son fundamentales.

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