Un estudio realizado por el Instituto de Cáncer Dana-Farber, el Hospital Brigham and Women’s y el Instituto Broad del MIT y la Universidad de Harvard, y publicado en la revista Nature Medicine informa que cuatro años después de que un grupo de pacientes con melanoma fueran tratados con la vacuna NeoVax, de larga duración, contra el cáncer, la respuesta inmunológica sigue siendo robusta y eficaz para mantener las células cancerosas bajo control.

El estudio involucró a ocho pacientes que se habían sometido a cirugía por melanoma avanzado, pero se consideró que tenían un alto riesgo de recurrencia. En un ensayo clínico de fase 1, fueron tratados con NeoVax una mediana de 18 semanas después de la cirugía. La vacuna está hecha de fragmentos de proteínas, llamados epítopos, que emergen de la superficie celular y sirven como señales para el sistema inmunológico. “Los epítopos de NeoVax provienen de neoantígenos, proteínas anormales en las células tumorales que advierten que una célula es cancerosa y debe destruirse. Debido a que los neoantígenos se encuentran solo en las células tumorales, desencadenan una respuesta inmune que evita el ataque de las células normales”, explican los autores del estudio.

Para fabricar NeoVax, se escanea la secuencia de ADN en el tumor de un paciente para identificar los epítopos clave dentro de los neoantígenos de las células tumorales. “Los epítopos sirven como objetivos para las células T, que lideran el ataque del sistema inmunológico contra el cáncer. Cuando un paciente es tratado con NeoVax, los epítopos generan una respuesta del sistema inmunológico contra cualquier célula de melanoma que los presente”, argumentan los investigadores.

Células T estimuladas por la vacuna

En el nuevo estudio, los autores encontraron que una mediana de cuatro años después del tratamiento con NeoVax, los ocho pacientes estaban vivos, y seis no mostraban signos de enfermedad activa. Cuando analizaron las células T de los pacientes, las células del sistema inmunológico estimuladas por la vacuna, encontraron evidencia de que las células no solo “recordaban” sus epítopos diana iniciales, sino que habían expandido su repertorio para reconocer también otros epítopos relacionados con el melanoma.

Dos de los pacientes, cuyo cáncer se había extendido a los pulmones, también recibieron un inhibidor del punto de control inmunológico, un fármaco que afloja algunas de las restricciones de la respuesta inmunitaria al cáncer. En esos dos pacientes, los investigadores detectaron signos de que las células T se habían abierto paso hacia el tejido tumoral, donde podrían ser más letales para las células del melanoma.

“Encontramos evidencia de todo lo que buscamos en una respuesta inmune fuerte y sostenida“, dice Patrick A. Ott, MD, PhD, de Dana-Farber, Brigham and Women’s Hospital (BWH) y el Broad Institute, quien codirigió el estudio. “Las células T continuaron apuntando específicamente a las células de melanoma y conservaron una memoria de los epítopos a los que respondieron inicialmente. Las células T se activaron para matar células tumorales y, de manera crítica, se habían diversificado para atacar epítopos de melanoma no incluidos en la vacuna original”, agrega.

“Estos hallazgos demuestran que una vacuna de neoantígenos personal puede estimular una respuesta inmune duradera en pacientes con melanoma“, manifeiesta la co-líder del estudio Catherine J. Wu, MD, de Dana-Farber, Brigham and Women’s Hospital (BWH) y el Broad Institute. “Encontramos evidencia de que la respuesta inmune inicial dirigida se ha ampliado a lo largo de los años para brindar a los pacientes una protección continua contra la enfermedad”, conluye la experta.