Si bien ha habido muchas noticias recientes sobre los efectos graves y perjudiciales de las conmociones cerebrales en los deportes juveniles y profesionales, nuevos estudios sugieren que incluso las conmociones cerebrales leves en la mediana edad aumentan la vulnerabilidad a la demencia y la enfermedad de Parkinson.

Eso podría deberse a que las lesiones en la cabeza aceleran la acumulación de proteínas y placas en el cerebro.

“Sabemos que la enfermedad de Alzheimer tiene un largo período de acumulación. Toma décadas acumular [proteínas] amiloides y tau en el cerebro antes de que alguien presente síntomas”, dice Deborah Barnes, una profesora de psiquiatría en la Facultad de Medicina de University of California en San Francisco.  Además, observa que actualmente también se piensa que cuantas más conmociones cerebrales ocurran durante la vida, mayor será el riesgo de demencia.

Sin embargo, agrega, sufrir una conmoción cerebral después de cierta edad también puede ser de por sí un punto crítico en personas de mediana edad.  “Los adultos mayores tienen menos reserva cerebral, y una lesión en la cabeza puede causarles suficiente daño como para que presenten síntomas de demencia más temprano”, dice Barnes.

 En su propio estudio de más de 300,000 veteranos mayores publicado en JAMA Neurology el pasado mes de mayo, Barnes y su equipo encontraron que una conmoción cerebral sin pérdida del conocimiento duplicó el riesgo de demencia. Los veteranos mayores que sufrieron conmociones cerebrales más graves con pérdida del conocimiento aumentaron su riesgo de demencia casi cuatro veces. (Un estudio de Barnes publicado en Neurology el año pasado encontró una relación entre las lesiones cerebrales traumáticas leves y un aumento del 56% de la enfermedad de Parkinson en los veteranos mayores).

Hay un consenso cada vez mayor sobre la gravedad de las conmociones cerebrales en la mediana edad, y también se están hallando pruebas de que no todos los golpes en la cabeza son iguales. La parte lesionada del cerebro, la gravedad de la lesión y el sexo de la persona que sufrió la lesión parecen ser factores importantes, según los investigadores.

“Existen numerosas pruebas que sugieren que las mujeres son más vulnerables a las conmociones cerebrales debido a que la estructura de su cerebro es diferente a la de los hombres”, dice el neurólogo David D. Dodick, profesor de la Mayo Clinic en Phoenix. “Las conexiones cerebrales de la mujer son más pequeñas, más delgadas y más propensas a lesionarse cuando reciben un golpe”.

Un estudio del 2017 publicado en Experimental Neurology corrobora esta idea. En el estudio, los investigadores encontraron diferencias estructurales según el sexo —tanto en ratas como en seres humanos— en las células nerviosas o neuronas, que son las que transmiten señales en el cerebro. Veinticuatro horas después de una lesión cerebral, partes de las células nerviosas, o axones, de las mujeres mostraron lesiones mayores en comparación con los axones de los hombres. Los axones de las mujeres mostraron significativamente más inflamación y alteraciones en la señalización por calcio.

Pero los mayores efectos de las conmociones en la edad madura podrían deberse a la inflamación, la cual hace que se desregularicen las proteínas celulares que se metabolizan en el cerebro y que las proteínas beta amiloides y tau —que participan en la enfermedad de Alzheimer— se depositen en el cerebro en forma anormal, explica Dodick. La inflamación y el daño al cerebro pueden continuar durante meses y años después de la lesión, según la gravedad, agregó.

Por todas estas razones, “debemos tomar las conmociones cerebrales de los adultos tan en serio como las de los niños”, advierte el neurocirujano Robert C. Cantu, un profesor clínico de neurología y neurocirugía en la Facultad de Medicina de Boston University. El riesgo de hemorragia en y alrededor del cerebro es más alto en los adultos mayores y puede ser mortal por sí solo, añade.

Para ayudar a prevenir una lesión cerebral, los expertos sugieren que los adultos mayores hagan ejercicio para mejorar el equilibrio y evitar las caídas, adopten un enfoque de “prevenir en vez de lamentar” y soliciten una evaluación médica después de sufrir una lesión en la cabeza que pudiera haber causado una conmoción cerebral.