Artritis psoriásica: Sus causas, diagnóstico y tratamientos

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La artritis psoriásica es un trastorno importante de las articulaciones que aparece con más frecuencia en las personas afectadas con la enfermedad crónica de la piel llamada psoriasis. Muchos de quienes tienen psoriasis no se dan cuenta del riesgo de artritis psoriásica. Incluso los individuos con psoriasis leve o hasta los que cuentan con parientes con psoriasis pueden desarrollar artritis psoriásica.

Si usted tiene psoriasis y presenta dolor articular o algún otro síntoma de los mencionados aquí, hable con su médico cuanto antes.

¿Qué es la psoriasis?

Aproximadamente unos 7.5 millones de personas en EE.UU. tienen psoriasis, enfermedad crónica autoinmune (donde el sistema de defensa del cuerpo ataca a estructuras propias).

En la psoriasis, el sistema de defensa, llamado inmunológico, envía señales alteradas que aceleran el ciclo de crecimiento de las células de la piel.
El síntoma más común de la psoriasis son parches rojos dolorosos en la piel que causan picazón y una acumulación blanquecina plateada de células epidérmicas muertas.
Aunque la psoriasis aparece más a menudo en las rodillas, los codos y el cuero cabelludo, puede hacerlo en cualquier parte del cuerpo, incluso en las uñas de los dedos de manos y pies.
La psoriasis no es contagiosa, no obstante, es más que una enfermedad cutánea. Las personas con psoriasis tienen mayor probabilidad de desarrollar otros trastornos serios de salud, tales como artritis, diabetes, problemas cardiacos y depresión.
¿Qué es la artritis psoriásica?

La artritis psoriásica es un trastorno que causa dolor e inflamación en las articulaciones. Ocurre en personas con psoriasis, que es una enfermedad crónica (de larga duración) de la piel que se caracteriza por la presencia de un salpullido reseco en la piel, en forma de escamas y que causa comezón. Este salpullido o erupción cutánea es más común en los codos, en las rodillas y en el cuero cabelludo. La psoriasis puede originar cambios en las uñas de los dedos de las manos y de los pies como pequeñas depresiones que semejan puntitos en la superficie de las uñas, llamadas fóveas.

No todo el que tiene psoriasis presenta artritis psoriásica. Del 10 al 30% de las personas con psoriasis desarrollan artritis psoriásica. El dolor articular causado por la artritis psoriásica está generalmente asociado con la hinchazón y con el enrojecimiento de las articulaciones, particularmente en las rodillas, en los tobillos y en los dedos de las manos y de los pies. Algunos individuos con artritis psoriásica también tienen dolor y rigidez de cuello y/o espalda, lo que pudiera limitar el movimiento. Las personas que desarrollan artritis psoriásica pueden presentar primero ya sea los síntomas de la piel o los de las articulaciones, pero más frecuentemente las manifestaciones cutáneas aparecen antes que el dolor articular. Ambos síntomas pueden mostrarse al mismo tiempo y fluctuar con episodios de exacerbación. La artritis psoriásica afecta tanto a hombres como a mujeres. Usualmente se desarrolla entre los 30 y 55 años de edad.

Aunque la artritis psoriásica puede dañar las articulaciones y otros sistemas del cuerpo, sus efectos a menudo se pueden reducir si se le diagnostica y trata precozmente.

¿Cuál es la causa de la artritis psoriásica?

Se desconoce aún la causa de la enfermedad. Se cree que factores genéticos (hereditarios), un funcionamiento incorrecto del sistema inmunológico del cuerpo, la inflamación en las articulaciones y el medio ambiente, juegan un papel en el desarrollo de la enfermedad. En los tipos inflamatorios de artritis, como son la artritis psoriásica, el sistema de defensa del cuerpo ataca erróneamente al recubrimiento de las articulaciones, ocasionando dolor e inflamación.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas comunes de la artritis psoriásica son:

Dolor e inflamación en una o más articulaciones, generalmente en las muñecas, en las rodillas, en los tobillos y/o en las articulaciones que se encuentran al final de los dedos de las manos y de los pies (llamadas distales).
Hinchazón de los dedos de las manos y/o de los pies que les da la apariencia de una salchicha.
Dolencias donde los tendones y los ligamentos se unen a los huesos, especialmente en el talón (tendón de Aquiles) o en la planta del pie.
Dolor en la espalda baja, el cuello o en los glúteos.
Manchas secas y escamosas de color plateado o gris que se pelan de la piel, ubicadas en el cuero cabelludo, en los codos, en las rodillas y/o en el extremo inferior de la espina dorsal.
Fóvea, caracterizada por depresiones diminutas en las uñas de los dedos de las manos y/o de los pies, y/o desprendimiento de las uñas.
El curso de la artritis psoriásica varía. La presencia constante de calor e hinchazón en la membrana que recubre la articulación, llamada sinovio, podría producir daño y deformidad en dicha articulación. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas lleva una vida normal.

¿Cuáles articulaciones se pueden ver afectadas?

La artritis psoriásica afecta las articulaciones periféricas como las rodillas, los dedos y los pies. En la mayoría de los casos, se encuentran afectadas más de cinco articulaciones. Esto se conoce como poliartritis.

Cuando las articulaciones periféricas están afectadas, la artritis psoriásica puede darse en las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo (artritis simétrica). Por ejemplo, las rodillas derecha e izquierda pueden presentar artritis. Al principio de la enfermedad, no obstante, es más común que suceda en articulaciones diversas en ambos lados del cuerpo (artritis asimétrica). Por ejemplo, la mano derecha y la rodilla izquierda pueden estar afectadas.

Hay quienes sólo tienen inflamación en las articulaciones distales de los dedos de las manos y de los pies. Además, el dedo completo puede hincharse y provocar dolor, lo que se llama dígito en “salchicha”.

Aproximadamente el 5% de las personas con artritis psoriásica tienen artritis sólo en las articulaciones de la espina dorsal. A esto se le conoce como espondilitis. Esta forma de artritis psoriásica generalmente afecta las articulaciones sacroilíacas y las articulaciones de las regiones de la espalda baja y del cuello. Esto genera dolor y rigidez en los glúteos, en la espalda baja, en el cuello y a lo largo de la columna. Ello puede conllevar una restricción en los movimientos de la espalda. Algunas personas con artritis psoriásica tienen comprometidas la columna vertebral y las articulaciones periféricas o de las extremidades.

¿Cómo se diagnostica?

Para saber si tiene artritis psoriásica, su médico le interrogará sobre sus síntomas y le realizará un reconocimiento físico. Este último puede detectar anomalías en las articulaciones tales como sensibilidad, inflamación, dolor al mover de las articulaciones, o incapacidad de moverlas en su totalidad. Además, su doctor buscará evidencia de psoriasis en la piel o cambios en las uñas. Asimismo, le harán alguna(s) de las siguientes pruebas:

Rayos X, imágenes de resonancia magnética o ultrasonido para detectar cambios en los huesos, tejidos articulares y cartílago.
Exámenes de sangre para descartar otras enfermedades, como la artritis reumatoide.
Pruebas del líquido de las articulaciones para descartar gota o la artritis infecciosa.
Tratamiento de dos enfermedades

Como la mayoría de las personas con artritis psoriásica también tiene psoriasis, la atención médica debe ser cuidadosamente coordinada entre el médico de cabecera, el dermatólogo y el reumatólogo.

Algunos tratamientos sirven para ambas enfermedades, mientras que otros solamente se usan para la psoriasis cutánea o para la artritis.
Es posible que al tomar juntos algunos medicamentos se produzca una reacción adversa. Hable con el personal médico sobre todos los fármacos, con y sin receta, y los suplementos dietéticos o herbolarios que esté tomando para éstos u otros síntomas.
Lo que a usted le sirva puede ser distinto de lo que le funcione a otra persona para controlar la psoriasis o la artritis psoriásica. Tome los medicamentos tal como se lo indiquen el doctor y el farmacéutico.
Tratamiento para la psoriasis

Hay muchos tratamientos de estantería libre y de prescripción para la psoriasis cutánea. Si tiene psoriasis, hable con su dermatólogo sobre las siguientes opciones:

Medicamentos tópicos aplicados directamente en la piel.
Tratamientos por medio de luz solar o luz ultravioleta especial.
Fármacos vía oral para mejorar la piel.
Fármacos vía oral dirigidos al sistema inmunológico.
Tratamiento para la atritis psoriásica

De no tratarse, la inflamación que acompaña a la artritis psoriásica puede resultar en daño articular. Controlar la inflamación puede retrasar o prevenir el daño en las articulaciones.

El tratamiento de la artritis psoriásica se enfoca en varias metas:

Reducir la inflamación.
Aliviar el dolor.
Retener la función de las articulaciones.
Fármacos para controlar la artritis psoriásica

Para lograr el tratamiento precoz y agresivo de la artritis psoriásica se requiere de una categoría de fármacos llamados antirreumáticos modificadores de la enfermedad o FARME, que incluyen los FARME tradicionales y una nueva subcategoría conocida como modificadores de la respuesta biológica (MRB). Los FARME tradicionales detienen la enfermedad de varias maneras, muchas de las cuales no se comprenden totalmente.

Los MBR, también llamados simplemente biológicos, son medicamentos de ingeniería genética diseñados a partir de genes de un organismo vivo. Algunos atacan a citosinas (proteínas de la sangre que causan inflamación), otros inhiben a las células que ayudan a liberarlas. Como otros FARME, los biológicos disminuyen la actividad de la enfermedad, aplazan el progreso de la artritis psoriásica y previenen o retrasan el daño articular. Estos medicamentos funcionan más rápidamente que otros FARME (algunos pueden empezar a surtir efecto en una a dos semanas).

Antes de tomar cualquier FARME, debe hacerse análisis de sangre para descartar hepatitis, porque ciertos medicamentos como el metotrexato pueden dañar al hígado. Se le puede recomendar la vacuna contra la gripe. Antes de iniciar la terapia con biológicos, puede efectuársele la prueba cutánea de la tuberculina y exámenes de rayos X para descartar tuberculosis.

FÁRMACOS ANTIRREUMÁTICOS MODIFICADORES DE LA ENFERMEDAD (FARME) TRADICIONALES

Metotrexato

El metotrexado (Rheumatrex, Trexall) se ha empleado para el manejo del cáncer por muchos años, pero cuando se usa para el tratamiento de la artritis se hace en dosis mucho menores, con menos efectos secundarios. El metotrexato ayuda a aliviar el dolor, la rigidez y la inflamación de muchos tipos de artritis, incluyendo la artritis psoriásica, y a mejorar los síntomas de la piel. El medicamento se administra semanalmente, vía oral como líquido, píldora o por inyección. Los efectos adversos son náuseas, vómito, llagas en la boca, diarrea, cuenta baja de leucocitos, anomalías de la función hepática y neumonía. El tomar ácido fólico puede reducir algunos de los efectos secundarios. Debe evitar embarazarse, pues el fármaco puede causar daños al feto o abortos, por lo que las mujeres en edad de procrear deben llevar un método anticonceptivo eficaz. Tampoco debe beber alcohol si está tomando metotrexato.

Leflunomida

Algunos estudios clínicos sugieren que la acción de la leflunomida (Arava) es comparable al metotrexato en cuanto a la mejoraría de los síntomas de la artritis psoriásica. Los posibles efectos colaterales son náuseas, diarrea, salpullidos, toxicidad hepática, hipertensión, pérdida de pelo (alopecia) y dolores de cabeza (cefaleas). Se sabe que la leflunomida causa defectos congénitos. Tanto hombres como mujeres deben tomar medidas anticonceptivas efectivas mientras se encuentren bajo el medicamento y continuarlas por tres meses luego de haber suspendido su uso.

Sulfasalazina

Los estudios clínicos han revelado que la sulfasalazina (Azulfidine, Azulfidine EN-Tabs) puede aliviar el dolor articular y la hinchazón en las personas con artritis psoriásica. Sin embargo, quienes son alérgicos a los medicamentos que contienen sulfas no pueden tomar dicho medicamento. Los efectos colaterales pueden abarcar problemas gastrointestinales, inapetencia, erupciones cutáneas, mayor sensibilidad a la luz solar, mareos, cefaleas, anomalías hepáticas, un recuento bajo de góbulos bajo y de espermatozoides.

Ciclosporina

La ciclosporina (Neoral) se usa para el tratamiento de la piel y problemas de las articulaciones en la artritis psoriásica. La presión sanguínea debe vigilarse cuidadosamente y se deben realizar análisis de sangre para revisar las funciones hepática y renal. Los efectos secundarios son náusea, vómito, diarrea, inflamación de las encías (gingivitis), hipertensión, comezón, crecimiento excesivo del vello ((hirsutismo) y anomalías en las funciones de hígado y riñones. La ciclosporina también puede causar defectos congénitos si se toma durante el embarazo, así que las mujeres en edad de concebir deben usar métodos anticonceptivos eficaces durante el tratamiento con este fármaco.

Azatioprina

La azatioprina (Imuran) también suprime la acción del sistema inmunológico y puede aliviar el dolor articular, rigidez e hinchazón de la artritis psoriásica. Los efectos adversos del medicamento incluyen irritación estomacal, inflamación del páncreas, salpullido y un recuento bajo de glóbulos. Se requieren análisis de sangre regulares. La azatioprina puede provocar defectos congénitos si se toma durante el embarazo, por lo que las mujeres en edad de procrear deben emplear un método anticonceptivo eficaz mientras tomen el medicamento.

MODIFICADORES DE LA RESPUESTA BIOLÓGICA (MRB) / BIOLÓGICOS

Estos medicamentos suprimen el sistema inmunológico, así que puede volverse más vulnerable a otras enfermedades e infecciones.

Si está tomando un medicamento biológico, es importante que se comunique con su doctor si desarrolla síntomas de infección (fiebre, dolor de garganta, escalofríos, tos).
También se debe hacer la prueba de la tuberculina antes de iniciar un medicamento biológico y evitar cualquier vacuna con virus vivos.
Con ciertos biológicos existe el riesgo de una reacción alérgica. En general se recomienda evitar los embarazos durante el curso del tratamiento.
Los biológicos se emplean cuando una enfermedad moderada a severa no se puede controlar con el tratamiento de primera elección. La evidencia sugiere que los biológicos pueden ser el tratamiento apropiado de primera elección para algunos pacientes con artritis psoriásica. Se pueden usar solos, pero por lo general se alternan con metrotexato y otros FARME. No deben emplearse dos biológicos juntos.

Todos los biológicos se inyectan. Algunos se ponen bajo la piel y puede administrárselos el propio paciente. Otros requieren infusión intravenosa que debe hacerse en el consultorio o clínica.

Como con cualquier fármaco, tomar biológicos conlleva riesgos. Dado que estos medicamentos suprimen el sistema inmunológico, puede aumentar el riesgo de infecciones y de cáncer. Si el fármaco se inyecta, también puede experimentar dolor e irritación en el sitio de la inyección. Si se administra vía intravenosa, puede presentar una reacción a la infusión.

Los biológicos atacan partes específicas del sistema inmunológico para ayudar a bloquear o retardar los factores responsables de la inflamación. Hay varios tipos de biológicos en distintos pasos del proceso inflamatorio. Los agentes anti- Factor de Necrosis Tumoral o FNT (que bloquean una señal química de la inflamación) etanercept (Enbrel), adalimumab (Humira) e infliximab (Remicade) están aprobados por la FDA para reducir los síntomas de la psoriasis activa y de la artritis psoriásica en pacientes adultos. El golimumab (Simponi), está aprobado para tratar a adultos con artritis psoriásica (no así para psoriasis). El ustekinumab (Stelara), que inhibe un compuesto inflamatorio llamado interleucina y el alefacept (Amevive), contra los linfocitos T involucrados en la inflamación, son los dos otros fármacos empleados para el tratamiento de la psoriasis moderada o severa.

En 2014 la FDA aprobó apremilast (Otezla, su nombre comercial), una clase de fármaco clasificado como inhibidor selectivo de la enzima fosfodiesterasa 4, implicada en la inflamación. Los estudios demuestran que apremilast puede ser tan potente como los agentes biológicos disponibles para tratar la artritis psoriásica, aparentemente con menores riesgos a infecciones. También se aceptó más recientemente el uso de secukinumab (Cosentyx), otro tipo de biológico, dirigido contra la interleucina 17-A (IL 17-A) promotora de la inflamación; ambos medicamentos se emplearon inicialmente para la psoriasis.

Fármacos para tratar los síntomas de la artritis psoriásica

MEDICAMENTOS ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDES (AINE)

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides o AINE, pueden auxiliarle en la disminución del dolor y de la inflamación de las articulaciones. Ellos funcionan inhibiendo la producción de unas sustancias llamadas prostaglandinas en el sitio de la inflamación. Quizá tenga que tomar los AINE por unos días, semanas, o tal vez mucho más, dependiendo de su situación. Los medicamentos tipo AINE de venta libre o sin receta incluyen la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno. Algunos de ellos se expiden sólo con receta. Los medicamentos de venta libre a menudo están disponibles en dosis de menor concentración que los que requieren receta y pueden controlar el dolor, pero a estas dosis menores quizás no controlen la inflamación. Averigüe con su doctor si es recomendable tomar medicinas de venta libre además de las que le ha recetado.

El uso prolongado de estos fármacos conlleva el riesgo de crear problemas estomacales, una caída de la función renal y ataques cardiacos o derrames cerebrales. Hable con su doctor para entender los riesgos. Un tipo de AINE llamado inhibidor selectivo COX-2, el celecoxib (Celebrex), fue diseñado para ser más suave al estómago, pero puede representar un mayor riesgo de ataque cardiaco y derrame cerebral. Consulte con su doctor sobre los posibles riesgos y para decidir qué fármacos son adecuados para usted.

CORTICOSTEROIDES

Los corticosteroides son formas sintéticas del cortisol, una hormona que produce el cuerpo. Su doctor puede recetarle píldoras o cremas de corticosteroides o inyectarle la medicina directamente en los músculos o articulaciones inflamadas. Los corticosteroides orales, tales como la prednisona, pueden ser necesarios para controlar la hinchazón, la rigidez y el dolor asociados a la inflamación articular. No obstante, tienen menos potencial de afectar el curso de la artritis psoriásica.

Los doctores los emplean de dos maneras:

Terapia oral a corto plazo. En dosis altas, las píldoras pueden ayudar a disminuir la inflamación y los síntomas en una persona con inicios de artritis psoriásica severa. Se puede prescribir una dosis moderada de corticosteroides al comienzo de la terapia con FARME para controlar los síntomas. Una vez que los FARME empiezan a funcionar, se reduce la dosis del corticosteroide y eventualmente se suspende. En ese momento, la terapia con FARME puede ajustarse para controlar mejor la enfermedad.
Inyección durante un episodio agudo o de exacerbación. Si el episodio se presenta en una sola articulación, se la puede inyectar directamente. En estos casos, no se altera el régimen de tratamiento existente de la artritis psoriásica.
Terapia a largo plazo de dosis baja. Se puede combinar una pequeña dosis diaria de corticosteroides con uno o más FARME. Sin embargo, la mayoría de los reumatólogos procura evitar el tratamiento continuo con corticosteroides, en lo posible.
El empleo prolongado de los corticosteroides orales no es muy recomendable en la artritis psoriásica debido a sus efectos adversos: hipertensión, osteoporosis, síndrome de Cushing (aumento de peso, redondez y enrojecimiento facial “cara de luna”, adelgazamiento de la piel, debilidad muscular y huesos frágiles), cataratas, predisposición a infecciones, cambios de estado de ánimo repentinos, aumento del apetito y del riesgo de desarrollar úlceras estomacales. Para reducir estos efectos, debe emplearse la menor dosis posible del medicamento durante el periodo de tiempo más corto posible.

¿Cuándo debe considerarse una cirugía?

La mayoría de las personas con artritis psoriásica tal vez nunca requieran una cirugía para reemplazar las articulaciones. Sin embargo, si sus articulaciones están seriamente deterioradas por la enfermedad o cuando otros tratamientos no menguan el dolor, su doctor puede recomendarle cirugía, en la cual las articulaciones dañadas por la artritis psoriásica se reemplazan con articulaciones artificiales. Los beneficios abarcan menos dolor y mejoría en la función articular.

Viviendo con artritis psoriásica

Técnicas de autocuidado

Una de las mejores formas de lidiar con una enfermedad crónica es desempeñar un papel activo en su propio tratamiento y, consecuentemente, su propia vida –proceso llamado autocuidado.

Primero, tome la decisión consciente de mantener una actitud positiva y llevar un estilo de vida saludable comiendo bien, realizando actividad física y hallando la manera de superar cualquier problema emocional relativo a su diagnóstico. Aprenda todo lo que pueda sobre su enfermedad, de su médico o del personal médico que le atiende y de cualquier fuente fidedigna, como la Arthritis Foundation (www.arthritis.org/espanol).

Conserve una línea abierta de comunicación con su doctor y lleve un registro de sus síntomas, regímenes farmacológicos, efectos colaterales, nivel de dolor, etc. Considere ver a un terapeuta ocupacional, quien le puede enseñar a reducir la tensión en las articulaciones y brindar dispositivos de asistencia como férulas o tablillas que le ayudan a descansar las articulaciones y a disminuir el dolor, la hinchazón y la rigidez en las mismas. Finalmente, desarrolle una red de amistades, familiares y hasta compañeros de trabajo con los que pueda contar para apoyo emocional.

CAMBIOS DE ESTILO DE VIDA QUE PUEDEN AYUDARLE

Descanso y actividad física

El descanso es importante cuando la artritis psoriásica está activa y las articulaciones duelen, están rígidas o inflamadas. El descanso ayuda a disminuir la fatiga y la inflamación durante los episodios agudos. Cuando la actividad de la enfermedad es baja, la actividad física es fundamental. Su programa de ejercicio debe enfatizar movimientos aeróbicos de bajo impacto, fortalecimiento de los músculos y flexibilidad. Un fisioterapeuta puede ayudarle a diseñar, y mantener, un programa de ejercicio adecuado para usted.

Nutrición

Consumir una dieta balanceada, según la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos) de los Estados Unidos, se basa en alimentos de origen vegetal. Aproximadamente dos tercios de la dieta debe provenir de frutas, verduras y cereales integrales. La parte restante incluye productos sin o con poca grasa y fuentes de proteína magra.

Manejo del estrés

Se ha demostrado que el estrés ejerce un impacto crucial en la psoriasis, y está ligado a la inflamación. Algunas formas de reducir el estrés son:

El ejercicio regular.
Prácticas como el yoga, el tai chi y la meditación.
Pasar tiempo con familiares y amigos.
Otras cosas que puede hacer para manejar la artritis psoriásica

Enfrentar el dolor que genera la artritis psoriásica puede parecerle imposible al momento del diagnóstico. Su doctor seguramente le recetará medicinas, pero hay otras maneras de controlar el dolor y de mejorar su calidad de vida. Intente alguna de las siguientes opciones:

Tratamientos de calor y frío. En general se aplican directamente sobre la parte dolorosa, el calor puede ser más útil para el dolor crónico y el frío para el dolor agudo. Puede emplear bolsas de verduras picadas congeladas, que se amoldan muy bien al cuerpo o fomentos de agua caliente.
Técnicas de relajación. Entrene los músculos a que se relajen y desacelere los pensamientos con técnicas de respiración profunda, imágenes guiadas y visualización, entre otras.
Masajes. Las investigaciones demuestran que los masajes pueden ayudar a aliviar el dolor de la artritis, mejorar la función articular y disminuir el estrés y la ansiedad.
Tratamientos tópicos. Se aplican directamente en la piel sobre la articulación o músculo adolorido, pueden contener salicilatos o capsaicina, disminuyendo la sensibilidad al dolor o también algunos antiinflamatorios no esteroides.
Acupuntura. La acupuntura es la práctica de insertar agujas finas en el cuerpo sobre puntos especiales llamados “meridianos” para aliviar el dolor.

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