El auge de las tecnopatologías, las nuevas enfermedades asociadas a tecnologías y redes sociales

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El auge de las nuevas tecnología y las redes sociales y el uso excesivo e incluso inadecuado que hacemos de ellas puede hacer que aparezcan alteraciones físicas, psicológicas y sociales, conocidas como tecnopatologías.

El uso de estas herramientas está extendido hoy en día en nuestras vidas, por ello el incremento de estas nuevas patologías, que pueden, en los casos más graves, llegar a imposibilitar el desarrollo de una vida normal y pueden llegar a provocar síndromes de abstinencia.

«Estas enfermedades 2.0 no son trastornos nuevos, son alteraciones relacionadas con dependencias, adicciones, problemas de relación o distorsión de la realidad que se han adaptado, o han encontrado su desencadenante, en el mal uso que puede hacerse de dispositivos móviles e Internet» ha matizado la terapeuta y autora de los libros ‘La medicina emocional’ y ‘El efecto tarta’, Marisa Navarro.

Marisa Navarro explica que de éstas, las relacionadas con la dependencia son las más comunes. Uno de los trastorno más conocido y de los que primero comenzó a hablarse es la ‘nomofobia’, sufrida por aquellas personas cuya tranquilidad y bienestar emocional depende de llevar siempre su móvil con ellos. Se calcula que la mitad de los usuarios de telefonía móvil.

En los casos más extremos se sufre pánico extremo al perder el móvil o angustia y ansiedad cuando se olvida, se agota la batería y no se tiene el cargador o no se tiene cobertura.

Otra de estas patología es la ‘apnea del WhatsApp’ o ‘síndrome del doble Clik’, padecido por quienes necesitan comprobar compulsivamente su teléfono para ver si alguien se ha puesto en contacto con ellos.

«Pasan mucho tiempo mirando aplicaciones de mensajería, incluso sin que se haya recibido ningún mensaje. Esto además lleva a la interpretación de los mensajes, o la información que se puede obtener de ellos. ¿Por qué me dijo eso?, ¿por qué no contesta a mi mensaje si ha estado en línea?, ¿qué hace en línea a las tres de la madrugada?», comenta Marisa Navarro.

El ‘síndrome de la llamada’ o el ‘mensaje imaginario’, que hace pensar que oímos o sentimos vibrar el móvil, sin que en realidad esté pasando. Este fenómeno les ocurre a la gran mayoría de personas que usan un móvil.

Por su parte, el ‘síndrome FOMO (Fear of missing out)’, trata del miedo a perderte algo de lo que pueda estar pasando en tus redes sociales, o incluso noticias del mundo. Provoca que la persona esté constantemente conectada para no perderse nada y si no pueden hacerlo, por alguna causa, sufren una gran ansiedad y angustia.

Con la falta de autoestima se relaciona la ‘depresión de Facebook’, que lleva a pensar que nuestra vida no es tan buena como la de los demás, y puede incluso llegar a deprimirnos. En los jóvenes esta depresión está aún está más marcada y ha llegado a tal nivel que, en países como China o Japón, existen empresas que alquilan supuestos amigos atractivos y sonrientes para hacerte fotos o selfies con ellos y que puedas subirlas a tus redes sociales.

«Si hablamos de nuestras relaciones podemos nombrar la tecnointerferencia», apunta la doctora. Es la interferencia cada vez mayor de las nuevas tecnologías y redes sociales en nuestra vida diaria, en la que somos interrumpidos constantemente por la entrada de actividad de nuestros dispositivos. Esto acarrea graves consecuencias en las relaciones, con nuestros hijos, con nuestra parejas o amigos. Y por supuesto en nuestro trabajo y vida en general.

AISLAMIENTO SOCIAL
El aislamiento social es un extremo, pero cada vez se dan más casos. Estar continuamente conectados a nuestros dispositivos móviles y ordenadores, siempre con la mirada fija en una pantalla, por muchas redes sociales que se tengan con cientos de amigos virtuales, nos aísla socialmente.

Esto llega al extremo con los llamados ‘Hikikomoris’, término japonés con el que se describe a los jóvenes que se aíslan absolutamente del mundo, que no salen de sus habitaciones y que se pasan el día conectemos a su ordenador o dispositivos móviles, las únicas incursiones al mundo exterior suelen ser para conseguir comida. «Imaginemos los trastornos físicos, psicológicos y sociales que pueden generarse», advierte la doctora.

Estas jóvenes llegan a sufrir confusión de la vida virtual con la vida real, lo que sería otra tecnopatología en la que se llega a integrar de tal modo la realidad virtual con la realidad cotidiana, que piensan que el mundo virtual es simplemente una parte de su mundo, llegando a confundir uno con otro, y desconfigurándose los conceptos.

TECNOPATOLOGÍAS ASOCIADAS A GOOGLE
Google se ha convertido en el segundo lugar más consultado sobre salud, después de los médicos. Debido a que tenemos poco tiempo, cada vez tenemos menos para ocuparnos de nosotros, y cuando nos encontramos mal consultamos en Internet nuestros síntomas, lo que nos lleva a autodiagnosticarnos y hasta ponernos en tratamiento, con el peligro que esto supone.

A esto se le llama ‘cibercondria’ o ‘hipercondria digital’. Algunos llegan a obsesionarse de tal manera, que hasta consultan estudios y estadísticas dirigidas solo a profesionales de la salud.

Relacionado con el buscador también encontramos el ‘síndrome de Google’. Obtener respuestas de manera tan fácil y rápida a nuestras preguntas, sin darnos la posibilidad de que nuestro cerebro se esfuerce en recordar o pensar, gracias a los buscadores de Internet, supone un problema para nuestra memoria. «Aún no sabemos las consecuencias que esto pueda tener para nuestra memoria a largo plazo, pero las tendrá seguro», finaliza la experta.

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