La prosopagnosia y la dislexia congénita pueden ser causadas por la falta de conectividad entre las regiones cerebrales

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La prosopagnosia es una forma específica de agnosia visual, caracterizada por una incapacidad de reconocer los rostros. Es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como del de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona.

En gran medida el hecho de que el número de personas que padecen prosopagnosia es una proporción mínima de la población, no despertó el interés de los laboratorios ni de los institutos de investigación médica. No es el caso de Israel.

Los bebés humanos prefieren mirar las caras y las imágenes de caras más que cualquier otro objeto o patrón.

Un estudio reciente descubrió que incluso los fetos en el útero vuelven la cabeza hacia puntos de luz que brillan a través de la piel de la madre si los puntos se parecen mucho a una cara.

Los estudios de imágenes cerebrales muestran que el reconocimiento facial depende de la actividad coordinada de múltiples regiones cerebrales.

Un conjunto central de áreas hacia la parte posterior del cerebro procesa las características visuales de las caras, mientras que las regiones de otros lugares procesan características más variables como las expresiones emocionales.

Alrededor del 2% de las personas nacen con dificultades para reconocer rostros, una condición conocida como prosopagnosia congénita.

Estas personas no tienen anormalidades anatómicas obvias en el cerebro, y los escáneres cerebrales revelan actividad normal en las regiones centrales de la red de procesamiento facial.

Entonces, ¿por qué estas personas tienen dificultades con el reconocimiento facial?

Una posibilidad es que la condición refleje diferencias en el número de conexiones (o “conectividad”) entre regiones cerebrales dentro de la red de procesamiento facial.

Para probar esta idea, los investigadores israelíes de la Universidad Ben-Gurion de Negev compararon la “conectividad” en individuos con prosopagnosia congénita con la de voluntarios sanos.

En los voluntarios sanos, un área de la red llamada corteza temporal anterior estaba altamente conectada a muchas otras regiones de procesamiento facial: es decir, actuaba como un centro de procesamiento facial.

En individuos con prosopagnosia congénita, faltaba esta conectividad.

En cambio, varias regiones centrales involucradas en el procesamiento de las características visuales básicas de las caras, estaban más altamente conectadas entre sí.

Cuanto mayor sea esta “hiperconectividad”, mejores serán las capacidades de procesamiento.

Los hallazgos allanan el camino para desarrollar herramientas basadas en imágenes para diagnosticar la prosopagnosia congénita.

El mismo enfoque podría utilizarse para investigar la base de otros trastornos del neurodesarrollo que se cree que implican comunicación anormal dentro de las redes cerebrales, como la dislexia.

“Este estudio proporciona una vista que arroja nueva luz sobre cuestiones críticas, como qué aspectos de la arquitectura de la red neuronal subyacen en la representación normal de rostros y qué aspectos de la red se ven afectados cuando se deteriora la percepción de la cara”, dice la investigadora Profesora Galia Avidan.

Avidan del Departamento de Psicología de BGU, estuvo a cargoel estudio. El estudiante de doctorado de Avidan, Gideon Rosenthal, fue el primer autor y Michal Tanzer fue coautora.

Avidan y sus alumnos colaboraron con el Profesor Uri Hasson de la Universidad de Princeton, la Profesora Marlene Behrmann de la Universidad Carnegie Mellon y el Doctor Erez Simony del Instituto de Tecnología Holon y el Instituto de Ciencias Weizmann.

 

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