Muchas personas consideran los ronquidos como una simple molestia para quien comparte la habitación. Sin embargo, especialistas advierten que este hábito nocturno puede ser una señal de alerta sobre problemas respiratorios e incluso cardiovasculares que no deben ignorarse.
El cardiólogo español José Abellán asegura que, aunque roncar es frecuente, no debe considerarse un fenómeno normal, ya que puede indicar una obstrucción parcial de las vías respiratorias y, en algunos casos, evolucionar hacia un trastorno mucho más grave: la apnea obstructiva del sueño.
Más que un ruido nocturno
Mientras dormimos, los músculos de la garganta se relajan. Cuando el paso del aire encuentra resistencia, los tejidos blandos vibran y producen el característico sonido del ronquido. Aunque muchas personas lo minimizan, esta vibración puede ser el primer indicio de que la respiración no está ocurriendo de forma adecuada.
De acuerdo con Abellán, el problema comienza cuando esa obstrucción aumenta y aparecen episodios repetidos en los que la respiración se detiene durante más de 10 segundos. Esa condición se conoce como apnea obstructiva del sueño, una enfermedad que puede afectar seriamente la calidad de vida y aumentar el riesgo de complicaciones médicas.
El impacto llega hasta el corazón
La falta intermitente de oxígeno durante la noche obliga al organismo a trabajar bajo condiciones de estrés constante. Como consecuencia, el corazón y el sistema cardiovascular pueden verse afectados.
Según explica el especialista, las personas con apnea del sueño tienen mayor probabilidad de desarrollar:
- Hipertensión arterial.
- Arritmias cardíacas.
- Infarto de miocardio.
- Accidente cerebrovascular (ictus).
- Problemas de memoria y concentración derivados de un descanso insuficiente.
Esta relación entre la apnea del sueño y las enfermedades cardiovasculares también ha sido ampliamente documentada por la American Heart Association, que señala que los trastornos respiratorios del sueño incrementan el riesgo de insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular y otros padecimientos cardiovasculares cuando no reciben tratamiento.
Asimismo, la American Academy of Sleep Medicine estima que millones de personas viven con apnea obstructiva del sueño sin haber sido diagnosticadas, lo que retrasa el tratamiento y favorece la aparición de complicaciones.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Aunque cualquier persona puede roncar ocasionalmente, existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar apnea del sueño:
- Sobrepeso u obesidad.
- Consumo de alcohol antes de dormir.
- Uso de sedantes.
- Tabaquismo.
- Alteraciones anatómicas en la vía aérea.
- Edad avanzada.
La buena noticia es que muchos de estos factores pueden modificarse mediante cambios en el estilo de vida.
Hábitos que pueden marcar la diferencia
José Abellán destaca que, en numerosos casos, pequeñas modificaciones en la rutina diaria ayudan a disminuir la intensidad de los ronquidos e incluso a prevenir la progresión de la enfermedad.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Reducir el porcentaje de grasa corporal mediante alimentación saludable y ejercicio.
- Evitar bebidas alcohólicas y sedantes durante la noche.
- Dejar de fumar para disminuir la inflamación de las vías respiratorias.
- Seguir una alimentación equilibrada, como la dieta mediterránea.
- Consumir cenas ligeras y limitar los alimentos ultraprocesados.
- Dormir de lado en lugar de boca arriba.
- Realizar ejercicios para fortalecer la lengua y los músculos de la garganta.
¿Cuándo es momento de consultar al médico?
Los especialistas recomiendan acudir con un profesional de la salud cuando los ronquidos son frecuentes y se acompañan de alguno de estos síntomas:
- Pausas respiratorias observadas por la pareja.
- Somnolencia excesiva durante el día.
- Dolores de cabeza al despertar.
- Sensación de sueño no reparador.
- Dificultad para concentrarse.
- Despertares constantes durante la noche.
En estos casos, el médico puede solicitar un estudio del sueño (polisomnografía) para confirmar el diagnóstico y determinar el tratamiento más adecuado.
Dormir bien también protege el corazón
Cada vez existe mayor evidencia científica de que la calidad del sueño influye directamente en la salud cardiovascular. Dormir bien no solo ayuda a recuperar energía, sino que permite que el organismo mantenga un adecuado equilibrio hormonal, metabólico y circulatorio.
Por ello, los expertos coinciden en que los ronquidos persistentes no deben verse únicamente como un inconveniente social, sino como una posible señal de que el cuerpo está enviando un mensaje de alerta. Detectarlos y tratarlos oportunamente puede traducirse en una mejor calidad de vida y en una importante reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.
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