Cuando el embarazo de alto riesgo de Gal Tayib se convirtió en una
emergencia médica en la semana 33, los especialistas del Rambam
actuaron rápidamente para salvar dos vidas: la de la madre y la del bebé.
En 2020, los médicos diagnosticaron a Gal Tayib (29 años) con miastenia
gravis, una enfermedad autoinmune crónica y potencialmente mortal que
afecta la comunicación entre los nervios y los músculos. Durante años, la
enfermedad permaneció controlada hasta que ella quedó embarazada. La
gestación desencadenó un empeoramiento del cuadro, que terminó en un
aborto espontáneo.
Posteriormente, Tayib inició un tratamiento biológico pionero en Israel bajo
la supervisión del Dr. Shahar Shelly, director del Departamento de
Neurología del Rambam. Con la estabilización de su condición y un
seguimiento estricto, volvió a quedar embarazada.
El embarazo evolucionaba bien, pero en el tercer trimestre Tayib enfrentó
una nueva crisis y los síntomas de la miastenia empeoraron. A pesar del
aumento de la medicación y la introducción de corticoides, el cuadro
continuó agravándose. Los exámenes realizados en el hospital también
revelaron preeclampsia grave, lo que generó un riesgo inmediato tanto para
la madre como para el bebé.
El Dr. Yaniv Zipori, director de Obstetricia B en el Rambam, explica que los
tratamientos de ambas patologías eran conflictivos. “No tuvimos otra opción
que avanzar hacia el parto con un objetivo claro: mantener con vida a la
madre y al bebé. En la práctica, el propio parto se convirtió en el
tratamiento.”
En la semana 33 de gestación, los médicos realizaron una cesárea de
emergencia. Paralelamente, el equipo sustituyó la terapia biológica por un
tratamiento rápido de reducción de anticuerpos y plasmaféresis, un proceso
que exigió una coordinación extraordinaria entre el banco de sangre, los quirófanos, la UCI neonatal y la División de Obstetricia y Ginecología del
Rambam.
“El Rambam funcionó como un solo corazón latiendo”, afirma el Dr. Shelly.
“La vida de ambos estaba en riesgo.”
El bebé nació con síntomas de miastenia y requirió ventilación mecánica y
tratamiento farmacológico especializado. Según Tayib, se recuperó
rápidamente y mostró una mejoría constante día a día. Tras
aproximadamente un mes de hospitalización, fue dado de alta.
Después del parto, Tayib también enfrentó dificultades respiratorias y una
intensa debilidad muscular, por lo que necesitó tratamiento con
plasmaféresis en el Departamento de Neurología del Rambam. A pesar de
todo, se mantiene firme: “Fue extremadamente difícil”, dice, “pero aún
quiero tener más hijos. Recibí un regalo que lo vale todo.”

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