No toda diarrea necesita antibióticos

Una desparasitación familiar no debe asumirse como una rutina automática Por - -

Diarrea, vómito y dolor abdominal suelen llevar a muchas personas directamente al botiquín, donde mezclan antibióticos, desparasitantes, antidiarreicos y hasta probióticos sin saber qué provocó el malestar, una práctica que puede complicar el cuadro en lugar de resolverlo.

María Guadalupe Osornio Ocampo, médica general con formación en medicina funcional, explicó que una gastroenteritis puede tener origen viral, bacteriano o parasitario y, aunque los síntomas se parecen, el tratamiento cambia por completo según sea el origen o la causa.

“Alguien empieza con diarrea e inmediatamente toma antibióticos sin saber qué tiene. Puede ser viral o parasitaria y entonces el medicamento no sólo no ayuda, también afecta las bacterias buenas del intestino”, dijo.

Explicó que buena parte de los cuadros virales se resuelve en pocos días con hidratación, vigilancia y una alimentación suave, mientras las infecciones bacterianas o parasitarias sí llegan a requerir medicamentos específicos, pero siempre después de una valoración que permita elegir la dosis y duración adecuadas.

Esa misma precaución debe aplicarse a la costumbre de desparasitar a toda la familia cada seis meses, una recomendación extendida y que se ha hecho costumbre, porque México presenta una alta incidencia de parasitosis, pero que no sustituye la necesidad de confirmar, a través de estudios clínicos, si realmente existe una infección.

“Lo ideal sería realizar un coproparasitoscópico en serie de tres, porque el parásito puede no aparecer en una sola muestra. No se debe iniciar un tratamiento únicamente porque hubo dolor de estómago”, comentó.

Cuando el resultado confirma la presencia de parásitos, entonces sí puede ser necesario tratar de manera simultánea a quienes viven en casa e incluir a las mascotas, con el propósito de cortar el ciclo de transmisión y evitar que la infección reaparezca entre los integrantes del hogar.

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La especialista señaló que prevenir comienza en acciones cotidianas como lavarse las manos, hervir el agua cuando sea necesario, desinfectar frutas y verduras, cocinar bien las carnes y evitar que cuchillos o tablas utilizados con alimentos crudos entren en contacto con comida ya preparada, por mencionar añgunos.

Mientras aparecen los síntomas, el mayor riesgo es la deshidratación, sobre todo en menores de cinco años, adultos mayores y personas con defensas bajas; por ello, Osornio Ocampo sugiere mantener líquidos y electrolitos, comer pequeñas porciones y acudir inmediatamente a consulta antes de convertir el malestar en una combinación de tratamientos que terminen dañando más al intestino.

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