Ciudad de México, 28 julio de 2026.– Mientras las celebraciones por el fútbol aún resuenan, la comunidad médica lanza una alerta ante los excesos de las celebraciones deportivas: gritos, retos virales, contacto cercano y hábitos que pudieron comprometer la salud bucal y respiratoria en el corto y largo plazo, y hasta derivar en padecimientos como el cáncer de cabeza y cuello, una enfermedad que suele detectarse demasiado tarde.
Cada año se diagnostican cerca de 12 mil nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello en México. Aunque es un padecimiento del que se habla poco en comparación con otros tipos de cáncer, los tumores desarrollados en la boca, las amígdalas y la laringe representan un desafío de salud pública en el país y afectan especialmente a hombres de más de 50 años, pero los casos asociados al Virus del Papiloma Humano (VPH) están creciendo en personas más jóvenes. Además, su detección suele ser tardía, alrededor del 60% de los casos se identifican en etapas avanzadas debido a la falta de revisiones médicas oportunas.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, especialistas hacen un llamado a la concientización sobre la prevención de estas enfermedades y la importancia de los chequeos a tiempo.
Si bien el consumo de cigarrillo y bebidas alcohólicas en exceso sigue siendo el principal factor de riesgo para el desarrollo de neoplasias (masas anormales de tejido) en la cavidad oral y la garganta, la “fiesta del fútbol” trajo otros riesgos. La participación en los retos de interacción casual con contacto directo y el intercambio de saliva favorecieron la propagación de patógenos como el virus de Epstein-Barr o el VPH.
Este último está presente en hasta el 70% de los casos de cáncer en la garganta y juega un papel clave en la zona de la orofaringe (amígdalas y base de la lengua) al transmitirse por el contacto piel con piel o mucosa con mucosa. El contacto bucal profundo y la práctica de relaciones orogenitales sin protección son las principales vías por las cuales el virus puede alojarse en los tejidos de la garganta.
“En la mayoría de las personas, el sistema inmunitario elimina el virus de forma natural. Sin embargo, en una parte de la población la infección persiste sin causar molestias durante años. Esta presencia prolongada puede alterar gradualmente las células sanas y, con el paso de una o dos décadas, evolucionar hacia un tumor maligno”, comentó el Dr. Hugo Eustaquio Barreto, Gerente Médico de Oncología en Merck México.
A diferencia de otras infecciones que generan malestar de inmediato, la presencia del VPH en la cavidad oral suele ser asintomática en sus inicios, por lo que muchas personas desconocen que son portadoras mientras mantienen dinámicas sociales de contacto casual.
“Muchos celebraron sin saber que estaban exponiendo su garganta a un riesgo silencioso, mientras forzaban la voz al máximo al gritar intensamente cada gol o cantar en eventos masivos de forma continua, las cuerdas vocales seguramente se sometieron a un esfuerzo extremo. Es importante revisarse, pues esto puede causar irritación persistente o daños directos en la laringe, lo que incrementa el riesgo para este tipo de cáncer”, agregó el Dr. Hugo Eustaquio Barreto, Gerente Médico de Oncología en Merck México.
Señales de alerta: cuándo acudir de inmediato al médico
- Detectar cualquier alteración a tiempo marca la diferencia en el éxito del tratamiento. Si se presenta alguno de los siguientes síntomas por un periodo superior a tres semanas, es indispensable acudir a una revisión médica especializada:
- Llagas o úlceras en la boca que no cicatrizan.
- Ronquera o cambios extraños en el tono de la voz.
- Bultos, nódulos o masas indoloras en el cuello.
- Dificultad o dolor persistente al tragar alimentos o líquidos.
- Dolor de oído o sangrado bucal/nasal sin causa evidente.
- Sensación de dientes flojos o movilidad dental sin razón aparente.
Finalmente, los especialistas recomiendan adoptar medidas preventivas como realizarse chequeos médicos de forma periódica y acudir al dentista o médico de cabecera al menos una vez al año para una inspección de rutina en la boca y garganta. Asimismo, enfatizan la necesidad de reducir hábitos nocivos para la salud, como lo son la automedicación, el consumo de tabaco y alcohol, y las relaciones orogenitales sin protección. Celebrar en comunidad es parte de la vida, pero lo es aún más hacerlo con responsabilidad.
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