¿Alguna vez te has despertado con dolor en la mandíbula, dolor de cabeza o la sensación de que tus dientes están sensibles? Si la respuesta es sí, es posible que estés experimentando bruxismo, un trastorno que consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria.
Aunque muchas personas creen que solo ocurre mientras dormimos, el bruxismo también puede presentarse durante el día, especialmente en momentos de tensión o concentración. Lo más preocupante es que la mayoría de quienes lo padecen no se dan cuenta hasta que aparecen molestias o el dentista detecta un desgaste anormal en los dientes.
Un hábito que puede pasar desapercibido.
El bruxismo nocturno ocurre mientras la persona duerme y está relacionado con trastornos del sueño. En muchos casos, quien rechina los dientes no lo sabe hasta que alguien más escucha el sonido o aparecen problemas en la mandíbula y la dentadura.
Durante el día también puede presentarse sin que la persona sea consciente de ello. Es común que, mientras estudia, trabaja frente a una computadora o atraviesa una situación estresante, apriete los dientes sin notarlo.
Más que un simple rechinar de dientes.
El bruxismo puede manifestarse de diferentes maneras. Algunas personas presentan desgaste del esmalte dental, dientes fracturados o sensibles, mientras que otras sufren dolor en la mandíbula, el cuello o la cara.
También es frecuente despertar con dolor de cabeza, especialmente en la zona de las sienes, o sentir que la mandíbula hace chasquidos al abrir y cerrar la boca. Incluso puede afectar la calidad del sueño, tanto de quien lo padece como de la persona con la que duerme.
¿Por qué ocurre?
Los especialistas aún no conocen una causa única del bruxismo. Se considera que es el resultado de una combinación de factores físicos, psicológicos y genéticos.
En los jóvenes, el estrés y la ansiedad suelen desempeñar un papel importante. La presión académica, los problemas personales, la carga laboral o incluso la costumbre de permanecer tensos durante varias horas pueden favorecer que la mandíbula permanezca contraída.
Además, existen otros factores que aumentan el riesgo, como fumar, consumir grandes cantidades de cafeína o alcohol, masticar chicle durante mucho tiempo y algunos medicamentos.
¿Qué pasa si no se trata?
Aunque muchas personas presentan episodios leves sin consecuencias importantes, cuando el bruxismo es constante puede ocasionar daños en los dientes, desgaste de empastes y coronas, dolor intenso en la mandíbula y cefaleas frecuentes.
En los casos más severos también puede afectar la articulación temporomandibular, responsable de los movimientos de la mandíbula, provocando dolor y chasquidos al abrir o cerrar la boca.
¿Cuándo es momento de acudir al especialista?
Si el dolor de mandíbula es frecuente, notas que tus dientes están desgastados o sensibles, o alguien te ha comentado que rechinas los dientes mientras duermes, lo más recomendable es acudir al dentista o a un profesional de la salud.
Un diagnóstico oportuno puede evitar complicaciones y ayudar a identificar si el problema está relacionado con el estrés, un trastorno del sueño u otra condición que requiera atención médica.
Cuidar tu salud también significa cuidar tu descanso.
En una etapa de la vida donde el estrés, las largas jornadas de estudio y el uso constante de dispositivos electrónicos son parte de la rutina, el bruxismo se ha convertido en un problema cada vez más frecuente entre los jóvenes.
Escuchar las señales del cuerpo, dormir adecuadamente y buscar ayuda profesional cuando aparecen molestias puede marcar la diferencia. Después de todo, rechinar los dientes no es un hábito inofensivo: es una señal de que el organismo podría estar pidiendo un descanso.
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