En el presente informe se resume la información de que dispone la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) sobre la magnitud del consumo de drogas y sus consecuencias para la salud. En 2018 se calculó que unos 269 millones de personas habían consumido alguna sustancia ilícita en el año anterior y que, de ellas, aproximadamente 1 de cada 8 padecía trastornos por consumo de drogas.

La UNODC, junto con la Organización Mundial de la Salud, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) y el Banco Mundial, calcula que 11,3 millones de personas se inyectan drogas, de las cuales aproximadamente 1 de cada 8 vive con el VIH. A nivel mundial, el consumo de drogas sigue siendo polifacético y se caracteriza por el consumo simultáneo y consecutivo de varias sustancias, como drogas convencionales de origen vegetal, estimulantes sintéticos, opioides, fármacos y nuevas sustancias psicoactivas (entre ellas las que tienen efectos opioides).

Los opioides, en particular la heroína y los fármacos opioides, siguen perjudicando la salud de las personas que hacen un uso inadecuado de ellos. Resulta especialmente preocupante el número de muertes atribuidas al uso del fentanilo y sus análogos, en particular en América del Norte, y la rápida expansión del uso del tramadol con fines no médicos en algunas partes de Asia y África. A nivel mundial, casi medio millón de muertes se atribuyeron al consumo de drogas.

La falta de información fidedigna sobre la mayoría de los indicadores epidemiológicos del consumo de drogas dificulta tanto la vigilancia de las tendencias que van surgiendo como la implantación y evaluación de medidas con base empírica para hacer frente al consumo de drogas y sus consecuencias para la salud.

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